Destripando cuentos infantiles: La ratita presumida

1 07 2010

Ayer, por A o por B (bueno, realmente fue por M), me puse a leer un cuento. Acabada su lectura me di cuenta de lo raro que sonaba todo. Y no porque fuese de animales, sino por la moraleja y demás.

Así que he decidido, cuando me aburra, leer un cuento y ponerlo a parir. Hoy le toca el turno a La Ratita presumida. Para los que no conozcáis el cuento, lo podéis leer aquí (es muy corto). A continuación os dejo mi libre interpretación del cuento  (que es más larga que el propio cuento y espero que os haga reír).

El resumen es que hay una rata en la calle, puede ser todo lo bonita que quieras, pero es una rata com la de arriba. Ni Minnie ni leches. Una rata! La chica se pone un lazo en la cola y a partir de entonces, mientras se quedaba en la esquina de su casa limpiando, ligaba con todo aquel que pasaba. En el cuento se insinúa que es gracias al lazo, que la hacía mas guapa. Para mi que tiene que ver más con lo de estar en una esquina.

En lo escaso que dura el cuento, le tiran los trastos hasta 4 animales distintos: perro, gallo, gato y raton (debía de ser una esquina en el centro). Digo tirar los trastos por decirlo de alguna forma, porque ¿en qué barrio va un desconocido, te llama guapa y te pregunta si te casas con él? No se si en los países musulmanes se ha llevado alguna vez (creo que era un poco más serio el trueque), pero en Europa no.

Y luego que tipo de rata eres si a un “¿Te quieres casar conmigo?” respondes con un “¿Y que harás por las noches?“. Debía de ser la rata mas z*rra del pueblo. Y lo peor es que los demás a pesar de saberlo se querían casar con ella.

Pero bueno, uno puede pensar que son cosas de cuentos, metáforas, que ella preguntaba lo de ¿que harás por las noches? para no mandar al perro o al gallo a freír monas. Es un cuento, y en los cuentos, todos son buenos. Que en el fondo la chica era maja y no quería espantarlos con la escoba. Pero no! Nada más lejos de la realidad. Pues no va y a la cuarta, en el mismo día, y al primero que le dice que no hace ruido, le dice que sí. Para colmo vivieron felices para siempre y comieron perdices…Ratones comiendo perdices. Yo, sinceramente no lo veo. Si las perdices son más grandes que las ratas. O eso o era un cacho rata, aunque eso explicaría que le tirase cacho un perro. Que miedo de rata!

¿Y la moraleja?: Si estás en la calle y alguien se ofrece a casarse contigo, quédate con el del rabo más largo. Así da gusto educar a nuestros niños.

PD: Este post se ha hecho sin ninguna maldad ni ganas de polemizar. El cuento es de los que más recuerdo de mi infancia y me trae muchos recuerdos (puedes hacer 5 voces en 10 lineas!).





Around Madrid

6 08 2009

Esta semana he estado dos días de paseo por las rebajas de Madrid, para luego no comprar nada. Pero eso no ha quitado que no me haya puesto los dientes largos o haya visto cosas super curiosas.

Lo primero fue una tienda, dentro del Mercado de Fuencarral, que vende relojes de LEDs super frikis y también gemelos y pendientes de lego. Vamos, la tienda soñada de la familia Cremades.

Siguiendo por la misma zona y buscando algo que comer, nos encontramos con esta tienda, que exhibía un bañador, o una riñonera o…no se como calificarlo. Un sujetador! Eso. Porque otra cosa no se, pero sujetar sujeta, o eso espero.

Una tienda más para allá nos encontramos con una librería, normal ante todo, pero que vendía un refranero un tanto extenso y muy barato.

¿Cuatro tomos de refranero? Yo me se el de “A dios rogando y ciento volando” y “No por mucho madrugar pega menos el solaco”. Y de solaco va el siguiente, pues había un chinaco vendiendo sombrillas chinas. No me compré una porque ya soy un chico yendo por chueca como para ponerme un letrero. Por suerte iba con mi novia, así que nada.

Como siempre, me quedé con las ganas de comprarme una camiseta. Bueno 2, pero os pongo una de ellas y la otra aquí. Y es que costaba 20 euros. Tal vez para mi cumpleaños…

Por último fuimos a la FNAC a mirar libros y películas. Nos encontramos con esta mega-rebaja que no pudimos menos que hacerle una foto.

Un céntimo. La rebaja final que se corresponde con un 0,08% de descuento.





Sakamura, Corrales y los muertos rientes

28 07 2009

Hoy toca un libro que me leí hará cosa de 2 meses. Por aquella época todavía podía ir en bici y la verdad es que tenía un poco apartada tanto la DS como la lectura, pues en casa no suelo parar quieto (que gran expresión) y fuera pues tampoco.

Pero desde que me operaron he retomado esa cosa tan bonita que es leer., más que nada porque he retomado lo de ir en metro, andar largas distancias y demás. Sin ir más lejos el otro día cogí “El Alquimista” y me fui a dar un paseo. Volví a casa 4 horas y 10 km después (aparecí por la M-11) con el libro acabado y el cuello quemado. Sí, soy de una rara especie que anda y lee a la vez.

En una semana corta (5 días) me leo un libro y ya si es una semana larga, de esas con fin de semana incluido pueden caer 2 libros normales o uno gordo (ahora me estoy acabando “La promesa del ángel”).

A lo que iba. “Sakamura, Corrales y los muertos rientes” es un gran libro. Lo empecé antes de que me operasen y aun y con esas, sacaba siempre un rato para leérmelo pues tiene un humor muy especial. En este libro Pablo Tusset reparte a diestra y siniestra contra Catalanes, Vascos, Madrileños y demás fauna hispánica. Y lo mejor es que nos lo merecemos.

Como véis no es muy gordo, y su humor ácido (Pista: “Lo que te digo siempre que es Jere”. La respuesta es ácido) hace que te lo leas del tirón sin darte cuenta y luego se lo dejes a otro para que haga lo mismo.

A todo el mundo que conozco y se lo ha leído le ha encantado, así que no dejéis de leerlo. Que hay que fomentar la cultura española! Y si lo acompañáis con unas patatitas y unos mejillones o aceitunas mejor que mejor.





Libros para el duelo

31 05 2009

El otro día me toco hacer una visita de esas para despedirse de alguien. Vamos, que me toco ir al tanatorio.
En este encontré por primera vez, más que nada porque no suelo fijarme, un stand con libros para pasar bien el mal trago. Sí, libros, y no la barra del bar. Lo mejor el nombre de la editorial.

Como era un tanatorio cercano a la costa, había libros en varios idiomas, entre los que no se incluía el valenciano o el euskera. Sera porque estas se van a palmarla a su respectiva comunidades.

A mi el que más gracia me hizo fue este, con la típica pregunta que hacen los niños pequeños.

Se que son libros medianamente “necesarios” para según que personas que no saben como afrontarlo (como los libros de autoayuda), pero eso no quita que me partiese el ojete al ver el libro, jejeje. (^_^)








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